domingo, 17 de abril de 2011

Semanario Nº 203º
 

El corcho y la maestra
Hace años, un supervisor visitó una escuela primaria. En su recorrida
observó algo que le llamó poderosamente la atención: una maestra
estaba atrincherada atrás de su escritorio, los alumnos hacían gran
desorden; el cuadro era caótico. Decidió presentarse: —Permiso, soy el
supervisor de turno... ¿algún problema?
—Estoy abrumada, señor, no se qué hacer con estos chicos... No tengo
láminas, el Ministerio no me manda material didáctico, no tengo nada
nuevo que mostrarles ni qué decirles...

El supervisor, que era un docente de alma, vio un corcho en el
desordenado escritorio. Lo tomó y con aplomo se dirigió a los chicos:
—¿Qué es esto?"
—Un corcho, señor, —gritaron los alumnos sorprendidos. —Bien, ¿de
dónde sale el corcho?"
—De la botella, señor. Lo coloca una máquina. —Del alcornoque, de un
árbol. —De la madera, —respondían animosos los niños. —¿Y qué se
puede hacer con madera?, —continuaba entusiasta el docente.
—"Sillas...", "una mesa...", "un barco..."
—Bien, tenemos un barco. ¿Quién lo dibuja? ¿Quién hace un mapa en el
pizarrón y coloca el puerto más cercano para nuestro barquito?
Escriban a qué provincia argentina pertenece. ¿Y cuál es el otro
puerto más cercano? ¿A qué país corresponde? ¿Qué poeta conocen que
allí nació? ¿Qué produce esta región? ¿Alguien recuerda una canción de
este lugar? —Y comenzó una tarea de geografía, de historia, de música,
economía, literatura, religión, etc.
La maestra quedó impresionada. Al terminar la clase le dijo conmovida:
—Señor, nunca olvidaré lo que me enseñó hoy. Muchas Gracias.

Pasó el tiempo. El supervisor volvió a la escuela y buscó a la
maestra. Estaba acurrucada atrás de su escritorio, los alumnos otra
vez en total desorden.
—Señorita, ¿qué pasó? ¿No se acuerda de mí? —Sí, señor, ¡cómo
olvidarme! Qué suerte que regresó. No encuentro el corcho ¿Dónde lo
dejó?

Compartir la luz
Un maestro, contó a sus discípulos la siguiente historia:
- Varios hombres habían quedado encerrados por error en una oscura
caverna, donde no podían ver casi nada. Pasó algún tiempo, y uno de
ellos logró encender una pequeña antorcha. Pero la luz que daba era
tan escasa que aun así no se podía ver nada. Al hombre, sin embargo,
se le ocurrió que con su luz podía ayudar a que cada uno de los demás
prendiera su propia antorcha, y así compartiendo la llama con todos,
la caverna se iluminó.

Uno de los discípulos preguntó al maestro: - ¿Qué nos enseña, maestro,
este relato? Y el maestro contestó: - Nos enseña que nuestra luz
sigue siendo oscuridad si no la compartimos con el prójimo. Y también
nos dice que el compartir nuestra luz no la desvanece, sino que por el
contrario la hace crecer.
El compartir nos enriquece en vez de hacernos más pobres. Los
momentos de más felicidad son aquellos que hemos podido compartir. Que
Dios nos dé siempre la luz para iluminar a todos los que pasen a
nuestro lado.

Oración de santa Faustina Kowalska
Oh Señor, deseo transformarme toda en tu misericordia y ser un vivo
reflejo de ti. Que tu insondable misericordia, pase a través de mi
corazón al prójimo.
Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo
jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello
en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla.
Ayúdame, oh Señor, a que mis oídos sean misericordiosos, para que tome
en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus
penas y gemidos.
Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa, para que jamás
hable negativamente de mi prójimo, sino que tenga una palabra de
consuelo y de perdón para todos.
Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de
buenas obras, para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargue
sobre mí las tareas más difíciles y más penosas.
Ayúdame, oh Señor, a que mis pies sean misericordiosos, para que
siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia
fatiga y cansancio.
Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso, para que yo
sienta todos los sufrimientos de mi prójimo. A nadie le rehusaré mi
corazón. Seré sincera incluso con aquellos de los cuales sé que
abusarán de mi bondad. Y yo misma me encerraré en el
misericordiosísimo Corazón de Jesús. Soportaré mis propios
sufrimientos en silencio. Que tu misericordia, oh Señor mío, repose
dentro de mí. Amén.

Inasistencias
Cuando iniciamos un curso complementario, nos insistieron sobre la
puntualidad, los permisos y las inasistencias. El docente recalcó
varias veces las consecuencias de ausentarse frecuentemente. Luego
preguntó a todos los presentes:
—Por favor, quiero saber quiénes son los que más faltan.
Desde el fondo del aula una voz, sonora y profunda, explicó:
—¡Hoy no están!

Pensamientos
- El tirano a quien maldecimos es quizá la mano de Dios que nos pone
en el recto camino. Mahatma Gandhi,
- Los mayores éxitos han sido para los que han aceptado los mayores
riesgos. Bergson.
- No hay madera de santo en un alma melancólica; la alegría es como un
misionero que predica a Dios haciéndolo amar. P. Federico Faber.
- He aquí las cuatro virtudes cristianas: la fe, la esperanza, la
caridad y el buen humor. Mons.Benson.
- Dadme un hombre que cante mientras trabaja. Seguro que trabajará
más, que trabajará mejor, que trabajará por más tiempo. Tomas Carlyle.
- Confía en el Señor con toda el alma, no te fíes de tu propia
inteligencia, en todos tus caminos piensa en Dios y él allanará tus
sendas. Salomón.
- Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una
oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber.
Albert Einstein.
- Si no estamos en paz con nosotros mismos, no podremos guiar a otros
en la búsqueda de su propia paz. Confucio.
- La verdad sencilla es siempre la defensa más segura, la espada más
tajante, el camino más recto para llegar al fin. Mahatma Ghandi.

domingo, 10 de abril de 2011

Semanario Nº 202º

Asamblea en la carpintería
Cuentan que en la carpintería, hubo una vez una extraña asamblea de
herramientas. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le
notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? Hacía demasiado ruido.
Aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo;
dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. Eltornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija,porque era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los
demás. Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado
el metro, que se la pasaba midiendo a los demás, como si fuera elúnico perfecto.

En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo.
Utilizó el martillo, el tornillo, la lija y el metro. Finalmente, la
tosca madera inicial, se convirtió en un fino mueble. Cuando la
carpintería quedó completamente sola, la asamblea reanudó la
deliberación. Tomó la palabra el serrucho y dijo:

“Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el
carpintero trabaja con nuestras capacidades. Eso, es lo que nos hace
valiosos. No pensemos ya en nuestros límites, y concentrémonos en la
utilidad de nuestras aptitudes”.

La asamblea encontró que el martillo era fuerte, el tornillo unía y
daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas, y
observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron entonces un
equipo capaz de producir muebles de calidad, orgullosos de sus
fortalezas y de trabajar juntos ¿Nos sentimos dispuestos a poner en
común lo mejor que tenernos, para que cada comunidad salga adelante y
prospere?

Educar
No educas cuando impones tus convicciones, sino cuando suscitas
convicciones personales.
No educas cuando impones conductas, sino cuando propones valores que motivan.
No educas cuando impones caminos, sino cuando enseñas a caminar.
No educas cuando impones la sumisión, sino cuando despiertas el coraje
de ser libres.
No educas cuando impones tus ideas, sino cuando fomentas la capacidad
de pensar por cuenta propia.

No educas cuando impones el terror que aísla, sino cuando liberas el
amor que acerca y comunica.
No educas cuando impones tu autoridad, sino cuando cultivas la
autonomía del otro.
No educas cuando impones la uniformidad que adocena, sino cuando
respetas la originalidad que diferencia.
No educas cuando impones la verdad, sino cuando enseñas a buscarla
honestamente.
No educas cuando impones un castigo, sino cuando ayudas a aceptar una sanción.

No educas cuando impones disciplina, sino cuando formas personas responsables.
No educas cuando impones autoritariamente el respeto, sino cuando lo
ganas con tu autoridad de persona respetable.
No educas cuando impones el miedo que paraliza, sino cuando logras la
admiración que estimula.
No educas cuando impones información a la memoria, sino cuando
muestras el sentido de la vida.

Antes de un examen
Señor, voy a rendir un examen, dame tu paz y ven conmigo. Concédeme la
simplicidad y la alegría de cosechar el fruto de las semillas que
sembré en largas horas de silencio y de estudio.
Que este examen sea el amén de todo este esfuerzo de estudiar cada
día, poniéndolo ante tus ojos como ofrenda y oración. Que no me
enorgullezca el saber mucho, ni me paralice el terror de olvidar lo
aprendido. No te pido milagros, sólo la lucidez que dinamice y dé
fuerzas a mi corazón, y que te vengas conmigo.
Y de paso, tú que más de una vez fuiste puesto a prueba, concédeme que
quienes han de examinarme sean razonables y justos; que se acuerden de
que la historia trasciende sus materias; y hasta gocen poniendo un
toque de buen humor. Porque ellos y yo sabemos que un examen no decide
la vida, y es apenas un instante especial de la misma. Señor, mi único
Maestro, escúchame y ven conmigo. Amén.

¡Bendito sea Dios!
Todas las mañanas una mujer salía a la puerta de su casa y gritaba;
— ¡Bendito sea Dios!
Y el ateo que tenía como vecino respondía:
— ¿Dios no existe!
Un día la mujer suplica: Señor, ¡tengo hambre! Por favor, dame comida.
A la mañana siguiente encuentra una enorme caja, llena de alimentos,
junto a su puerta.
— ¡Bendito sea Dios!, exclama.
— ¡Le he dicho diez mil veces que Dios no existe! – grita el vecino
mientras aparece detrás de un arbusto –. Yo compré todos esos
productos.
— ¡Bendito sea Dios! –dice la mujer–. No sólo me regaló comida, sino
que hizo que el mismo Satanás la pagara.

Pensamientos
- El aburrimiento es la enfermedad de las personas afortunadas; los
desgraciados no se aburren, tienen demasiado que hacer. A. Dufresnes
- La naturaleza tiene perfecciones para demostrar que es imagen de
Dios, e imperfecciones para probar que sólo es una imagen. Blaise
Pascal.
- Si hablas de ti que sea en beneficio de los demás, para aclararles
algo, tranquilizarlos, pero nunca para hacerte notar, para eclipsar,
para desanimar, para aplastar. Michel Quoist.
- Si se rompe un vaso en tu casa, conserva la misma calma que cuando
se rompe en la casa de otro. Proverbio.
- ¿Quién sirve y obedece a Jesús con tanto empeño y constancia como se
sirve al mundo y a sus dueños? Avergüénzate, alma mía, indolente y
quejumbrosa, de que aquéllos sean más solícitos para su perdición que
tú para la vida. Tomás Kempis.
- Podrás pisotear una o varias flores, pero nunca podrás detener la
primavera. Anónimo.
- El justo debe imitar a la madera del sándalo, que perfuma el hacha
que lo hiere. Proverbio indio.

domingo, 3 de abril de 2011

Semanario Nº 201º

Las semillas del rey
En un pueblo lejano, el rey convocó a todos los jóvenes a una
audiencia privada con él, en donde les daría un importante mensaje.
Muchos jóvenes asistieron y el rey les dijo: "Os voy a dar una semilla
diferente a cada uno de vosotros, al cabo de 6 meses deberán traerme
en una maceta la planta que haya crecido, y la planta más bella ganará
la mano de mi hija y, además, el reino". Así se hizo, pero había un
joven que plantó su semilla y ésta no germinaba; mientras tanto, todoslos demás jóvenes del reino no paraban de hablar y mostrar las
hermosas plantas y flores que habían sembrado en sus macetas.

Llegaron los seis meses y todos los jóvenes desfilaban hacia el
castillo con hermosísimas y exóticas plantas. El joven esta­ba
demasiado triste pues su semilla nunca germinó, ni siquiera quería ir
al palacio, pero su madre insistía en que debía ir pues era un
participante y debía estar alli. Con la cabeza baja y muy avergonzado,
desfiló al último hacia el palacio, con su maceta vacía. Todos los
jóvenes hablaban de sus plantas, y al ver a nuestro amigo soltaron las
risas y burlas; en ese momento el alboroto fue interrumpido por el
ingreso del rey, todos hicieron su respectiva reverencia mientras el
rey se paseaba entre todas las macetas admirando las plantas.

Finalizada la inspección hizo llamar a su hija, y llamó de entre todos
al joven que llevó su maceta vacía; atónitos, todos esperaban la
explicación de aquella acción. El rey dijo entonces: "Éste es el nuevo
heredero del trono y se casará con mi hija, pues a todos ustedes se
les dio una semilla infértil, y todos trataron de engañarme plantando
otras plantas; pero este joven tuvo el valor de presentarse y mostrar
su maceta vacía, siendo sincero y valiente, cualidades que un futuro
rey debe tener y que mi hija merece".

Espero unas palabras…
¡Hola ! Cuando te levantaste esta mañana, te observaba y esperaba que
me dijeras aunque solo fuera unas pocas palabras, preguntando mi
opinión o agradeciéndome por algo bueno que te haya sucedido ayer.
Pero noté que estabas muy ocupado buscando la ropa adecuada para ir al
trabajo. Seguí esperando. Mientras corrías por la casa arreglándote,
supe que habría unos cuantos minutos para que te detuvieras y me
dijeras ¡Hola!, pero estabas demasiado ocupado.
Te observé mientras ibas rumbo al trabajo y espeté pacientemente todo
el día. Con todas tus actividades supongo que estabas demasiado
concentrado para decirme algo. Pero está bien, aún queda mucho tiempo.
Después encendiste el televisor. Esperé pacientemente mientras veías
el televisor y cenabas, pero de nuevo te olvidaste de hablar conmigo y
nada.
A la hora de dormir, creo que ya estabas muy cansado. Después de
decirle buenas noches a tu familia, caíste en tu cama y casi de
inmediato te dormiste. No hay problema, porque quizás no te das cuenta
de que siempre estoy ahí para ti. Tengo más paciencia de la que te
imaginas. Te amo tanto que espero todos los días una oración, un
pensamiento o un poco de gratitud de tu corazón. Bueno, te estás
levantando de nuevo, y otra vez esperaré sin nada más que mi amor por
ti, esperando que el día de hoy me dediques un poco de tiempo. ¡Que
tengas un buen día! Tu amigo, Jesús.

Antes de un examen
Señor, voy a rendir un examen, dame tu paz y ven conmigo. Concédeme la
simplicidad y la alegría de cosechar el fruto de las semillas que
sembré en largas horas de silencio y de estudio. Que este examen sea
el amén de todo este esfuerzo de estudiar cada día, poniéndolo ante
tus ojos como ofrenda y oración. Que no me enorgullezca el saber
mucho, ni me paralice el terror de olvidar lo aprendido. No te pido
milagros, sólo la lucidez que dinamice y dé fuerzas a mi corazón, y
que te vengas conmigo. Y de paso, tú que más de una vez fuiste puesto
a prueba, concédeme que quienes han de examinarme sean razonables y
justos; que se acuerden de que la historia trasciende sus materias; y
hasta gocen poniendo un toque de buen humor. Porque ellos y yo sabemos
que un examen no decide la vida, y es apenas un instante especial de
la misma. Señor, mi único Maestro, escúchame y ven conmigo.

Jugando a las cartas
Un señor entra en un bar y observa que en una mesa hay tres hombres y
un perro jugando a las cartas. Muy admirado se acerca a la mesa y
pregunta:
—Este dálmata, ¿puede realmente jugar a las cartas?
—Sí.
— ¡Es algo impresionante!
—No crea. Cada vez que le tocan buenas cartas, mueve la cola y todos
nos damos cuenta.

Pensamientos
- Hay muchos que se quejan de que no logran hallar la felicidad. Y es
que no la buscan donde está: la única manera de conseguir la propia
felicidad, es vivir para darse a los demás. Alfonso Milagro.
- El azar, la casualidad, son quizá seudónimos de Dios, cuando no
quiere firmar con su nombre. Teófilo Gautier.
- Hay que abandonar el pasado a la misericordia de Dios, el presente a
nuestra fidelidad, y el porvenir a la divina providencia. San
Francisco de Sales.
- Una prueba es una ocasión ofrecida a un ser libre para sacrificarse
ante el deber o para sacrificar el deber ante los propios caprichos.
Lacordaire.
- No pidas que las cosas sean como tú deseas; deséalas como son. Epicteto.
- No hay nubarrón tan sombrío que no esté forrado de plata. Proverbio inglés.
- De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. Lo
único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos. Thomas Carlyle.

domingo, 27 de marzo de 2011

Semanario Nº 200º

Yo solo, no puedo
Martin Luther King se acostó una noche, cansado después de un largo día de trabajo. Cuando estaba a punto de conciliar el sueño, sonó el teléfono. Una voz, al otro extremo, le dijo: -Escucha, negro; estamos hartos de ti. Antes de una semana te arrepentirás de haber venido a Montgomery. King colgó el aparato. De pronto, le asaltaron todos los temores. Su valor comenzó a abandonarle. Empezó a sentirse mal. Se levantó y se puso a pasear en la habitación. Fue a la cocina, calentó café, se sirvió una taza y se quedó allí sentado. No sabía qué hacer o a dónde ir. Entonces, inclinó su cabeza y empezó a rezar. Las palabras de su oración fueron algo así: “Padre, creo que lo que estoy haciendo está bien hecho. Pero ahora tengo miedo, mucho miedo. La gente depende de mi liderazgo. Si me falta la fuerza o el valor, ellos van a empezar a sentir miedo. No puedo más. No sé qué hacer. No puedo afrontar solo esta responsabilidad”. -En ese momento -dijo King más tarde- experimenté la presencia divina como nunca la había experimentado antes.


Dar desde el corazón
Centrados en nuestros problemas, pocas veces miramos a nuestro alrededor. Y cómo cambiaría el mundo si cada uno de nosotros se alejara un momento de sí mismo, para ayudar a otra persona. Cuántos hay en nuestro mismo círculo de relaciones que hoy necesitan de tu palabra, de tu sonrisa, de tu abrazo o simplemente de tu compañía. Cuánto puede ayudar la gracia del buen humor al corazón que se encuentra abatido, la palabra serena al que está irritado, la dulzura de una voz amable al que yace en el abismo de la desesperación.
Creo que no hay mayor felicidad que saber que no pasamos en vano por la vida de otra persona. Que fuimos para alguno una brisa refrescante, una palabra que lo alentó a seguir, un hombro en donde pudo apoyarse, una mano extendida que lo rescató de las tinieblas...
Tocar otras vidas desde el corazón, sin buscar por ello ningún tipo de reconocimiento, dando desde el alma, por dar, porque así lo sentimos, puede llenar tu vida de una nueva alegría.
La felicidad está más en dar que en recibir (Hechos 20, 35)

Orando junto al mar
Bendito seas, Dios mío, por nuestro hermano el mar, que has hecho azul y agitado de movibles ondulaciones. Por nuestras hermanas las olas, que has hecho glaucas y coronadas de espuma blanca.
Por nuestro hermano el sol, que arroja a manos llenas todo su fuego sobre el mar. Por nuestro hermano el cielo, que has hecho resplandeciente de luces.
Bendito seas también, Dios mío, por nuestro hermano el barco, a quien permites llevarnos entre dos inmensidades. Y por esta grandeza que nos rodea, haznos comprender, Dios mío, lo pequeño que somos y cuánta necesidad tenemos de ti.


Octogésimo año de la madre
Había una familia donde todos los hermanos tenían un carácter bastante difícil; lo que producía con frecuencia choques y chispazos. Cuando faltaban pocos días para que la anciana madre cumpliera ochenta años, a propuesta de un hermano, organizaron una fiesta sorpresa, en la que sólo participarían ella y los seis hijos. Uno de ellos que conocía bien a su madre, fue a comentarle el proyecto, sin bajar a detalles.
—Me parece bien –dijo aprobando la madre– ¡siempre y cuando no vengan todos juntos!


Pensamientos
- Puede considerarse dichoso y no pedir mayor felicidad en esta vida el hombre que ha encontrado un trabajo que le permita realizar sus aspiraciones profundas. Tomás Carlyle.
- El signo más cierto de la sabiduría de una persona es su serenidad constante. Montaigne.
- La no-violencia es creer más en la fuerza de la verdad, de la justicia y del amor, que en la fuerza de la mentira, la injusticia y el odio. Helder Cámara.
- Lo que cuenta no es hacer pequeñas o grandes cosas, vistosas o insignificantes, sino solamente el amor con el cual ellas son hechas. Juan XXIII.
- Conduzcámonos con energía, Nutramos ideas fuertes y convicciones profundas, capaces de dominar todas las pasiones y de gobernar la voluntad. Santiago Alberione.
- Cuando actuamos lo mejor que podemos, no llegamos a percibir qué milagros se producen en nuestra vida o en la de los otros. Helen Keller.
- La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia, templados realizando actos de templanza, valientes realizando actos de valentía. Aristóteles.

domingo, 20 de marzo de 2011

Semanario Nº 199º
 

“También esto pasará”

Un rey convocó a la corte a todos los magos del reino y les dijo: “Querría ser siempre un buen ejemplo para mis súbditos. Presentarme siempre como un hombre fuerte y seguro, sereno e impasible frente a las vicisitudes de la vida. Pero, me ocurre a veces que me encuentro triste o deprimido por una mala noticia. Otras veces una alegría imprevista o un gran éxito me ponen en un estado de euforia anormal. Todo eso no me gusta. Me hace sentir como una brizna que lleva el viento. Tráiganme un amuleto que me proteja de esos estados de ánimo y cambios de humor”.
Uno tras otro, los magos se echaron atrás. Sabían hacer amuletos de todas las clases para los incautos que se acercaban a pedirles ayuda, pero no era fácil engatusar a un rey. Y a un rey que, además, pretendía un amuleto de efecto tan difícil. El rey estaba a punto de estallar de ira, cuando se adelantó un viejo sabio que dijo: “Majestad, mañana te traeré el anillo que buscas. Cada vez que lo mires, si estás triste te pondrás alegre y si te encuentras nervioso, podrás calmarte. Simplemente bastará que leas la frase mágica grabada en el anillo”.
Al día siguiente, el sabio volvió y, en medio de un silencio general, ya que todos tenían curiosidad por conocer la frase mágica, alargó el anillo al rey. El rey lo miró y leyó la frase grabada sobre el aro de plata: “También esto pasará”.


Éxito y fracaso

En cierta ocasión se realizó un estudio para detectar qué había hecho posible que los hombres más ricos del mundo llegaran a sobresalir entre los demás. ¿La causa principal? Su gran capacidad para “hacerse los sordos” ante las palabras negativas o de freno... y en cambio cualquier palabra de estímulo y ánimo parecía amplificarse dentro de sus mentes. De igual manera un estudio realizado sobre más de 25.000 fracasados, demostró que el denominador común, la causa que les hacía fracasar una y otra vez, era que poseían un enorme “temor a la crítica”. Su inseguridad era tal que basaban todas sus acciones en lo que les aconsejaban sus amistades, eran incapaces de tomar una decisión por sí mismos y mantenerla. Ellos estaban listos para arrojar todas sus esperanzas e ilusiones por la borda a la mínima palabra de desaliento por parte de otra persona.


¿Usted es de los que se rinden antes de empezar... o de los que luchan pase lo que pase y alcanza el éxito? ¡Luche y bajo ningún concepto se pare a esperar el fracaso! ¡Siga luchando! ¡Tenga el valor de pelear y trabajar por aquello que desee en la vida, sea lo que fuere!


Señor, bendice a mis amigos
Señor Jesús: te presento a mis amigos para que los bendigas, los cuides y les enseñes a vivir. Tú que sabes lo que pasan, lo que les preocupa, lo que sienten, lo que piensan, lo que anhelan, y lo que les falta. Tú que sabes cuando lloran, cuando ríen, cuando están en soledad. Cuídalos, protégelos, dales ánimo para seguir adelante, acompáñalos siempre. A mí Señor, enséñame a presentir lo que sienten dentro de ellos, a estar disponible cuando más me necesiten, a ser amable cuando más deba amarlos, a verlos cuando sea oportuno, a oírlos cuando necesiten ser oídos, a darles seguridad cuando necesiten seguridad, ayudarlos cuando necesiten ser ayudados. a llorar cuando tengan necesidad de desahogarse. a sentirme orgullosa de ellos, a aprender cuanto pueda de ellos. Tú has sido, Señor, el gran amigo incondicional de tantos. Yo pido hoy por mis amigos y por mí, por nuestra amistad, y la relación que nos une a todos. Bendícenos y únenos en tu amor. Amén


Secretos en reunión

Dos familias amigas estaban comiendo en un restaurante, cuando una niñita de unos seis años se levantó para decir algo al oído de su madre. El papá, un poco disgustado, le dijo a la niña:
—Hija, ten siempre presente que secretos en reunión, son de mala educación.
Enseguida, ella respondió muy decididamente:
—Pero, papá, secretos en la infancia, no tienen importancia.
Muy sorprendido el padre le preguntó:
—¿Quién te enseñó eso?
—Nadie. Sólo es defensa personal.


Pensamientos

- El estudio y la contemplación de la naturaleza es el natural alimento de la inteligencia y del corazón. Profundizar esas grandes y misteriosas verdades contiene un poderoso encanto. Cicerón.
- Odiar es un despilfarro del corazón, y el corazón es nuestro mayor tesoro. Noel Clarasó.
- No enumeres jamás en tu imaginación lo que te falta. Cuenta, por el contrario, todo lo que posees. Verás, en suma, que la vida ha sido espléndida contigo. Amado Nervo.
- No existe realización profunda ni fecundidad sin riesgos ni sacrificios. La prudencia consiste en escoger el riesgo. Gustavo Thibon
- Ser veraz es la más alta máxima del arte y de la vida, el secreto de la elocuencia, de la virtud y de toda autoridad moral. Henri Amiel.
- No es la categoría del oficio la que nos hace grandes, sino la intensidad del amor con que obramos. Santiago Alberione.
- Es gran virtud del hombre sereno oír todo lo que censuran de él, para corregir lo que sea verdad y no alterarse por lo que sea mentira. Goethe.

domingo, 13 de marzo de 2011

Semanario Nº 198º

Entre luces y sombras
Un filósofo llevó a sus discípulos a una habitación oscura. - ¿Qué ven? - les preguntó. Nada, maestro –le respondieron-. La oscuridad es absoluta y no nos deja ver. El filósofo dio una palmada, y se encendieron al mismo tiempo mil lámparas de intensa luz. - ¿Qué ven ahora? – les preguntó otra vez. Nada, tampoco -dijeron los discípulos-. Esta luz cegadora nos impide abrir los ojos para ver. - Aprendan, pues, -les enseñó el maestro-, que ni en la luminosidad absoluta ni en la completa oscuridad, el hombre puede ver. Por eso estamos hechos de luces y sombras, para podernos ver los unos a los otros. ¡Ay de aquél que no perdone la oscuridad que hay en el alma de su hermano, pues no lo podrá ver y estará solo! Y ¡ay de aquél que no busque poner luces en su oscuridad, pues a sí mismo se perderá! Así dijo el sabio, y concluyó: - Estamos hechos de sombras. ¿Dónde mejor que en nosotros puede brillar la luz?


La bondad: el primer valor
La primera persona a quien has de con­vencer de tu bondad eres tú mismo. Tu conciencia no te engañará. Y cuando ella te diga que eres bueno, cuando esa voz de adentro te lo afirme, tu corazón desbor­dará de gozo. Porque tú serás dueño de decidirte entre muchos oficios y profesiones y ad­quirirás, acaso, una habilidad especial que te destaque; pero nada hay en el mundo que supere a la bondad. Cuando dicen de un hombre: "Es un gran ingeniero", de otro que es un herrero muy hábil, de otro: "Es un pintor famoso", queda por saber lo principal: si es bueno. Ser bueno es la gran tarea, la más noble profesión, el tesoro inagotable, la mayor sabiduría, el mejor negocio, la ver­dadera gloria, la felicidad suprema.


Sorprendente oración de un niño
Señor, no quiero pedirte nada especial ni inalcanzable, como ocurre con otros niños que se dirigen ti cada noche. Eres bueno y proteges a todos los niños de la Tierra. Hoy quiero pedirte un gran favor sin que se enteren mis padres. Transfórmame en un televisor, para que mis padres me cuiden como cuidan al televisor.
Para que me miren con el mismo interés que mi madre mira las telenovelas preferidas o mi padre un programa deportivo. Quiero hablar como ciertos animadores, que cuando lo hacen, toda mi familia se calla para escucharlos con atención y sin interrumpirlos. Quiero ver a mi madre suspirar frente a mí, como lo hace frente a los desfiles de moda; o poder hacer reír a mi padre como lo logran ciertos programas humorísticos o simplemente, que me crean cuando les cuento mis fantasías, sin necesidad de decir: ¡Es cierto! Yo lo escuché en la tele.
Quiero representar al televisor para ser el rey de la casa, el centro de atención, que ocupa el mejor lugar, para que todas las miradas se dirijan a mí. Quiero sentir sobre mí la preocupación que experimentan mis padres cuando el televisor comienza a fallar y rápidamente llaman al técnico Quiero ser televisor para ser el mejor amigo de mis padres, el que más influya en sus vidas, el que recuerde que soy su hijo y el que ojalá les mostrara más la paz que la violencia. Señor, por favor, déjame ser televisor aunque solo sea por un solo día. (Diario “La Época, Santiago de Chile).


Tomados de la mano
Caminaba una señora por el centro comercial de una pequeña ciudad, cuando se cruzó con una pareja ya entrada en años, que paseaban felices tomados de la mano. Les expresó su satisfacción de verlos tan contentos, manifestando su cariño con ese sencillo gesto de amor.
—Hace treinta y cinco años que tomo la mano de mi esposa al salir de paseo –contestó el señor, pero añadió enseguida bajando la voz–. Debo hacerlo siempre, porque si me olvido, se me va de compras…


Pensamientos
- No son las riquezas ni el esplendor, sino la tranquilidad y el trabajo, los que proporcionan la felicidad. Thomas Jefferson.
- Un fracasado es un hombre que ha cometido un error, pero que no es capaz de convertirlo en experiencia. Elbert Hubbard.
- ¿Quieres ayudar? Ayúdate primero. Los que tienen conflictos provocan conflictos a su alrededor. Los que no se aceptan no pueden aceptar a los demás. Los fracasados necesitan ver fracasar a los demás. Los resentidos siembran violencia. Ignacio Larrañaga.
- Vigila para que tu imaginación y tu mente te obedezcan tan dócilmente como un perro bien entrenado a quien no le permites saltar alrededor tuyo, ni husmear en la basura ni revolcarse en el arroyo. Padres del desierto.
- Muchas veces nos imaginamos que las cosas son imposibles, sólo para excusarnos a nosotros mismos”. La Rochefoucauld.

domingo, 6 de marzo de 2011

Semanario Nº 197º   


Los tres viejos
Una mujer salió de su casa y vio a tres viejos de largas barbas sentados frente a su jardín. Ella no los conocía y les dijo: -No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor entren a mi casa para que puedan comer algo. Ellos preguntaron: -¿Está el hombre de la casa? -No-, respondió ella, -No está. -Entonces no podemos entrar-, dijeron ellos. Al atardecer, cuando el marido llegó, ella le contó lo sucedido. ¡Entonces vé, diles que ya llegué e invítalos a pasar!

La mujer salió a invitar a los hombres a pasar a su casa. -No podemos entrar a una casa los tres juntos-, explicaron los viejitos. -¿Por qué?-, quiso saber ella. Uno de los hombres apuntó hacia otro de sus amigos y explicó: -Su nombre es Riqueza... Luego indicó hacia el otro. -Su nombre es Éxito... y yo me llamo Amor. Ahora ve adentro y decidan con tu marido a cuál de nosotros tres Uds. desean invitar a su casa.

La mujer entró a su casa y le contó a su marido lo que le habían dicho. El hombre se puso feliz: -¡Qué bueno! Y ya que así es el asunto, entonces invitemos a Riqueza, dejemos que entre y llene nuestra casa de riqueza. Su esposa no estuvo de acuerdo: -Querido, ¿por qué no invitamos a Éxito? La hija del matrimonio estaba escuchando desde la otra esquina de la casa y vino corriendo con una idea: -¿No sería mejor invitar a Amor? ¡Nuestro hogar entonces estaría lleno de amor!

Hagamos caso del consejo de nuestra hija, - dijo el esposo a su mujer. Ve afuera e invita a Amor para que sea nuestro huésped. La esposa salió afuera y les preguntó a los tres viejos: -¿Cuál de ustedes es Amor? Por favor, que venga para que sea nuestro invitado. Amor se puso de pie y comenzó a caminar hacia la casa. Los otros dos también se levantaron y lo siguieron. Sorprendida, la dama les preguntó a Riqueza y Éxito: -Yo sólo invité a Amor, ¿Por qué también vienen Uds.?

Los viejos respondieron juntos: - Si hubieras invitado a Riqueza o Éxito, los otros dos habrían permanecido afuera, pero ya que invitaste a Amor, donde sea que él vaya, nosotros vamos con él. ¡Dondequiera que hay amor, hay también riqueza y éxito!

Sé indulgente
¡Qué fácilmente creemos que nos faltan nuestros prójimos, que no nos estiman, que no nos quieren! Basta ver el rostro de un amigo un poco más sombrío que de costumbre para persuadirnos de su indiferencia o de su frialdad. O bien uno ha dicho a la ligera una palabra que nos ha disgustado, acaso un imprudente nos recordó palabras proferidas contra nosotros, y de todas estas tonterías hacemos una montaña. Como triste consecuencia queda una amistad turbada y quizás perdida por algo que no mereció la pena haberlo tenido en cuenta.
Sé indulgente. Olvida las pequeñas penas que te hayan podido causar; no conserves ningún resentimiento por las palabras inconsideradas o desfavorables que se han dicho contra ti; excusa los descuidos, las ligerezas de las cuales eres víctima; juzga siempre de buena intención a aquellos que te hayan hecho algún agravio, en fin, muestra un semblante amable en todas las ocasiones. De esta manera estarás en paz con tu prójimo y practicarás de modo excelente la caridad cristiana, que es imposible practicar sin una indulgencia en todos los instantes.
“El fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y dominio de sí mismo” (Gálatas 5, 22-23).

Oración del amigo
Jesús, tú que lloraste por un amigo y le diste vida nueva, ayúdanos a valorar a nuestros amigos, aceptar sus vidas, respetar sus ideales, perdonar sus errores, compartir con ellos el dolor y la alegría., a ofrecerles lo mejor de nosotros. Gracias porque tú estás en ellos y nos acompañas en el vivir de cada día. Bendícelos con el don de la verdadera paz, cuídalos para que siempre irradien la luz de tu amor. Amén.

Un sentido más
Somos cinco hermanos. Mi hermanita menor que está en primer grado de escuela, se pasó bastante tiempo aquella tarde preparándose para un examen. Cuando terminó de estudiar, le dijo satisfecha a la mamá:
—Ahora me voy a jugar porque ya lo sé todo.
—Vamos a ver. ¿Cuáles son los sentidos? Le interrogó su madre.
—El sentido del oído, el sentido del gusto…
Y se cortó, esforzándose en recordar los otros sentidos… hasta que con mucha soltura y seguridad añadió:
—Ya está: ¡el sentido del humor!
Pensamientos
- Las flores son sonrisas de Dios, como las estrellas: aquéllas cayeron sobre la tierra, éstas se quedaron por el camino. Luis Veuillot.
- Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha. Victor Hugo.
- Mantente fiel a tus ideales espirituales, aunque seas objeto de burla de parte de aquellos que han abandonado sus ideales por doblegarse a la aceptación social. Epitecto
- El odio es un borracho al fondo de una taberna, que constantemente renueva su sed con la bebida. Charles Baudelaire.
- No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela. Albert Einstein.
- La vida sin amor no vale nada. Pero donde hay amor, la vida rebosa sentido. Dietrich Bonhoeffer.
- La filosofía de mi vida siempre ha sido que las dificultades se esfuman cuando se les hace frente con valentía. Isaac Asimov.
- Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente. Confucio.
Gracias por tu visita!!!